domingo, 7 de febrero de 2010

43. NUESTRO PEQUEÑO MUSEO.

Es nuestro pequeño museo de historia natural.
Trofeos de excursiones insulares para sorprender a nuestros amigos. Caben en esta pequeña mesa de escritorio.
Tengo una obsidiana que recogimos con Apamolna en los Altos de Icod, en una colada llena de brillos metálicos, en medio de un hermoso pinar de las faldas del Pico Teide y que Guille aún no está convencido que, con más tiempo, presión y temperatura, podría haberse convertido en diamante.
También tengo un bucio, roto, recogido en Majanicho, allí donde los tractores destruían un hermoso malpais cubierto de arenas blancas como la nieve.
Tengo un cono fósil, recogido en Juncalillo del Sur, donde una paleobarra con restos fósiles de conchas muy cementadas es atravesada por ruedas y ruedas de los 4x4.
Tengo una concha de ostrón, que algún día cuando vaya a La Mina, en Ghana, la intentare cambiar por su peso en oro, igual que hacían los comerciantes portugueses en el siglo XV con las que adquirían en Canarias y vendían a las tribus africanas del interior las cuales les atribuían fabulosas virtudes mágicas.
Hay un diente de tiburón fósil que compré en el Palais de Tichka, allá en el Alto Atlas marroquí, en 1998, posiblemente perteneciente a Carcharodon, un gigantesco tiburón de mas de 20 mts de largo que también vivió entre los litorales del archipiélago y sus paleoislas, entre 5 millones y 1,6 m.a.. ( Dientes fósiles similares los recogió Sir Charles Lyell, geólogo británico, en las terrazas cargadas de fósiles de Las Palmas de Gran Canaria ).
Una impronta fósil recogida en Barranco Hondo de Artenara donde el Bosque Petrificado que decía Gunther Kunkel, perteneciente a quien sabe que árbol arrancado por las ardientes coladas del extinto volcán del Roque Nublo.
También tengo una piedra llamada Ait-Tayamum, encontrada cerca de Smara, y que fue utilizada durante años en la mezquita de la alcazaba de Cheij Ma El Aimúm, para la purificación ritual anterior a las oraciones canonicales de los musulmanes. ( Bueno, en realidad fue recogida por los chicos en Guayedra, entre los callaos de la playa, pero ¡ tiene un aire tan solemne!).
Y también tengo un trozo de azulejo, redondeado por las olas, recogido por Guillermo en la playa de Las Canteras. Le recordó a un mosaico y lo trajo a nuestro Museo
Pero, entre los tesoros mas apreciados y valiosos de mi colección particular, destaca, sin duda, este otro trozo de hormigón del patio del Colegio Francés en Melenara. Este trozo de hormigón me lo trajo un día, hace unos años, mi hijo Carlos:
“Papi, como sé que te gustan las piedras, te he traído ésta tan rara para tu colección.”

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