sábado, 8 de septiembre de 2018

188. Lecturas para minutos


1. Los momentos más lúcidos llegan al amanecer. Cuando buscas algo con que abrigarte. Cuando intuyes lo terrible que será el frio eterno.

2. Nunca he sabido de dónde soy. Medio de campo, medio de ciudad. Busco en la tierra a mi padre y en los libros a mi madre. Es como ese lazo que no quiero que se rompa.


3. Extraña y placentera a la vez. Esa sensación de existir que te da la madrugada. Cuando no recuerdas donde dejaste las gafas y deambulas con tu olvido de habitación en habitación, a oscuras aún, tratando de colocar tu último recuerdo de su vista.

4. El café es un ritual de iniciación. La peculiar geometría de la cafetera. El inicio del fuego para hervirlo. El pitido final de su hechura. Y tomarlo. Como despertarte por dentro. Sentirte vivo. 


5. Ideas fugaces. Revolotean y desaparecen. Las hilvanas y desilvanas como el vuelo de este mosquito a mi alrededor. ¿Cómo atraparlas?. Son tu propia esencia. Aire como ellas. Así eres. 


6. Piensas lo que pensastes. Y ya no recuerdas. Antes corrí a por boli y papel para atraparlas. Pero se fueron. Como vinieron desaparecieron. Ahora a esperar el siguiente pensamiento. Atrápalo si puedes. 


7. Me desesperan mis obsesiones. Me tranquilizan mis proyectos. Hago y deshago. Busco, encuentro y vuelvo a buscar. Siempre ansioso. Vicios de viejo. Espíritu de perro cazador. El olfato siempre alerta. 


8. No me fio del tiempo. Estuvo aquí ayer y volverá mañana. ¿Dónde estoy ahora? ¿Seré el mismo que antes? ¿Qué me espera después?.Respiro hondo. Aún estoy aquí. 

9. Hay un mirlo amigo que madruga como yo. Lanza sus trinos en tono bajo para no molestar. Quiere escucharse y que lo escuchen. Hago lo mismo. Me muevo sigiloso. No quiero molestar a nadie. 

viernes, 31 de agosto de 2018

187. Un paseo matinal :ciudad desde las alturas

"Las Palmas es una de aquellas ciudades que, gracias a las alturas que la rodena, puede contemplarse a si misma. Rubió i Tuduri, 1953"
La Ciudad desde la altura. Vista sobre Las Palmas desde San Nicolás. La Ciudad del Mar parecen las almenas de una muralla defensiva. Jennifer López te sonrie desde el Círculo Mercantil adosada a una aracuaria gigantesca. Mercurio, un orondo gato blanco, observa tu presencia como la de un extraño en su paraiso. Bien decia Italo Calvino que la ciudad de los gatos y la ciudad de los hombres están una dentro de la otra pero no son la misma ciudad. 
Sobre las torres de la Catedral, entre la niebla marina matinal, restallan como máquinas infernales las petroleras imágenes de los barcos de exploración.

Escalinatas con sabor a cuadros de Néstor de la Torre te elevan sobre el plano topográfico de la ciudad baja. Asciendes en busca de una buganvilla florecida que te atrae como a un insecto más . El verde de tres árboles rompe la colorida morfología construida que te rodea.

Destellos de azoteas, aún recubiertas de escarcha matinal, te devuelven sus reflejos. La luz nítida y luminosa de esta mañana de agosto te deslumbra.El Risco te atrae y te inquieta. Cuando subes te tranquiliza su silencio. Poco a poco, te gana su embrujo.
La anatomía de tu ciudad se te muestra como en un plano. Y las perspectivas del urbanismo te reubican. Inmensas moles de barrios urbanos se te muestran y se explican en sus espacios vacíos, en sus mallas de calles. En su ocupación de la altura, elevándose cada vez más en el paisaje.
El paseo se desborda alrededor del Castillo de San Francisco. De propiedad municipal, puedes acceder a él desde una soga de piratas colgada en uno de sus muros. Delante hacia el noreste las laderas del barranquillo de Mata aun guardan algunas  tabaibas salvajes. Relictos de un paisaje donde el cemento se ha elevado a los cielos arrasando antes los árboles que crecían en medio de las plataneras. 

Bajo las moles de Copherfam - que se reproducen en las laderas sin verdor del Polvorin- el único superviviente arbóreo de las acciones camineras de Obras Públicas, un centenario eucalipto, se mantiene quieto, con miedo a desaparecer, en el único solar no construido al borde del antiguo camino vecinal de Mata, después carretera del Norte y hoy calle trasera de la gran corriente de coches a cuatro carriles que tapiza el antiguo barranquillo.
No tiene desperdicio levantar la mirada hacia la trama viaria del barrio de San Antonio, la otra colina ciudadana, donde la urbe no pasa de los tres pisos de altura y que deja ver, más allá, el otro tramo litoral almenado por las torres de 12 plantas de la Avenida Maritima y el coloso del Edificio Granca que asciende hasta el  piso 20.

Tímidas, algunas palmeras se alzan en medio de esta masa edificada. Hacia el oeste el pulmón de Las Rehoyas se rodea con la urbanizacion de Miller Bajo y el skyline desde los Ayacuchos- Schamann-Escaleritas nos habla de los colonos del interior que se afincaron en aquellas tierras polvorientas de cardones y tabaibas. Una mole gris inacabada se eleva sobre todas  ellas. El judicializado Canódromo espera las decisiones de los jueces, altivo en esta conurbación.
Llego a la divisoria de cuencas y me extasio con las vistas hacia las cumbres de la isla que se presentan. A la derecha, Lomo Apolinario, delante los bloques adosados de San Fco. Javier. Edificios con aire de años 60 que esperan su reforma con antenas  de la Tv en byn que habiamos olvidado. Hay mas parabólicas en un bidonville marroqui que en esta isla menor capitalina. 
Por entre los pasillos de estas moles se vislumbra un valle fértil y verde. El Guiniguada ofrece desde aqui su mejor perspectiva, como el gran bulevar de esta capital, resistiendose al empuje de las laderas urbanizadas que tiran sus desechos a esta joya natural.Resistente y tenaz no quiete desaparecer del mismo modo que el cauce de Mata. Pero ya se atisban proyectos y viarios para su gris futuro.
Descendemos hacia el Real del Castillo, una empinada travesia estrecha y bordeada de pequeñas casas con vistas al gran cielo insular. La grandiosidad de esta isla, desde el Pambaso hasta la Cumbre, se disfruta desde esta atalaya. Cielo espléndido, con San Juan y San Roque hacia el sur y abajo  las últimas fincas tropicales de la ciudad. Plataneras, mangos y papayeros se arreblujan unidos bajo la calle. 
Paquito, vecino del barrio, madrugador con su perro pizpireta al lado, revive el pasado crudo de su biografia. Padre a Venezuela. Madre con tres bocas que alimentar. Cuenta como dejó la escuela y se fue a trabajar de chiquillo a aquellas plataneras donde el encargado advirtió a sus compañeros de faena : "al chiquillo no le llenen mucho el cesto". 

Delante nuestro un hermosisimo y exótico ejemplar de mata de algodón luce sus bolas blancas de nieve y sus espiraladas flores amarillas. Peculiar contraste frente a esta mañana azul, en medio de un barrio sin parque. Se demuestra otra vez la pasión ciudadana por las flores, abandonada ya toda esperanza en la buena gestión municipal de la belleza. 
Llegamos por fin a la Ermita de San Nicolás, rincón sagrado y centenario, donde un fortalecido ficus nos hermana con los vecinos del pasado. Una foto añeja nos recuerda a un juvenil brinzal de este árbol, plantado a principios de 1900, que ha sobrevivido al agitar continuo de la historia a su sombra. 
Nos reconcilia con la ciudad este final feliz arbóreo. Hay rincones que nunca debieran cambiar. Como sombras donde resguardar las ilusiones. Donde refrescar el alma. Donde superar lo humano y sentirse, como este ficus centenario de San Nicolás, protegido por lo más sagrado.

sábado, 20 de enero de 2018

186. Barcelona, una gozada de ciudad para quien busca tener la suerte del cazador de libros

Interesante hallazgo. Bcn es uno de esos lugares donde en los mercados conviven los puestos de verduras, charcuterias, cansaladerias y bares con un espacio con montón de libros esperando su segunda oportunidad.

Un kiosco de prensa tiene a su lado una caja de libros de segunda mano a uno o 2 euros, los contenedores de papel te aguardan con sorpresas literarias a sus pies, en cada punto limpio hay una pequeña biblioteca de la que puedes retirar dos libros gratis cada dia y hay librerias como www.tuuulibreria.org de la k puedes llevarte los libros k kepan en tu mano aportando lo k consideres a una hucha solidaria...

También puedes entablar una conversación con el librero ambulante que expone su pequeña biblioteca a la entrada del Carrer de Asturias descubriendo que hizo la mili en Melilla junto con casi 50 canarios, que sabe más de la historia de la Union Deportiva k tú y que recuerda perfectamente el drama del soldado canario k murió de frio en León...
Barcelona, una gozada de ciudad para quien busca tener la suerte del cazador de libros.....

PDT: para quien quiera disfrutar de este texto de Javier Fdez. de Castro en el libro "BARCELONA,UN DIA"

"La suerte del cazador" dins Barcelona, un dia
La suerte del cazador narra la història d'un lladre de llibres especialitzat a robar-ne de rars. La narració té com a situació temporal la postguerra, en la qual hi havia un llistat de llibres prohibits. El protagonista compara el seu art amb el de la cacera. Per a ell el llibre és com una pressa que s'ha d'estudiar, envoltar i, finalment, caçar. L'ocasió se li presenta quan passa per davant de la llibreria de los Hermanos Sánchez. Aquesta és una de les ben assortides de Barcelona, pel que fa a llibres d'antiquari. Els seus propietaris eren homes molt desconfiats i, en la llibreria, deixaven les vendes en mans dels dependents i ells es limitaven a vigilar. Quan el nostre protagonista passa per davant de la llibreria els dos germans estan descarrengant caixes de llibres, l'ocasió per a ell és immillorable. Entra a la botiga i pren les peces més cobdiciades i se les posa sota el braç, dissimulades amb un diari. Per a no atraure sospites compra una edició anglesa de la traducció de la Ilíada de Samuel Johnson. En el moment de pagar el llibreter li regala el llibre perquè és un estudiant sense diners. Ell, sorpès, ho refusa perquè amablement però el propietari li diu que se l'emporti i agafant-lo pel colze l'empeny cap al carrer, fent perillar així el robatori.

lunes, 7 de agosto de 2017

185. ÁRBOLES EN LA CIUDAD SOÑADA

La ciudad de nuestros sueños ya ha existido. Como dijera Italo Calvino, fue una ciudad invisible para muchos, que la destruyeron sin saber ni reconocer lo que perdían y lo que perdimos todos.
La ciudad soñada fue un campo arbolado y agrícola donde se recrearon jardines y plantaron especies de otros mundos. Antes de Los Arenales de Santa Catalina, del Lomo Apolinario, las huertas de Tamaraceite y las vegas de Las Palmas engendraron hermosos árboles que hoy serían más que centenarios y harian de un barrio moderno un paisaje social con verdor clásico. Pero el urbanismo no supo integrar en el necesario crecimiento de los 70 y 80 aquellos paisajes agrarios de nuestra ciudad soñada.
Lo rural y lo urbano iban en ella de la mano. Crecieron nuestros barrios acogiendo a inmigrantes expulsados del interior de las islas por la escasez económica, las penurias climáticas y la exigencia de buscar nuevos servicios y equipamientos, allá donde habitaba una sociedad más culta y civilizada.
Por eso, los que afincaban en la ciudad soñada, desde La Isleta a Schamann, se miraban en aquel trozo de añoranza rural que eran las grandes fincas de plataneras, las huertas y valles palmenses, donde refulgian al cielo verdes palmeras, exóticos aguacateros y añejos laureles de indias y eucaliptos. Pero en aquella ciudad soñada ya no habitaba el ilustrado Mesa y López o el erudito Leopoldo Matos o el alegre Franito....
Confundió crecimiento con arrasamiento y no integró arbolado con urbanización. Honrosas son las excepciones, como estos cuatro laureles de Indias de la urbanización Miller Bajo, que provienen de la vieja plaza de una antígua casa agrícola, hoy en día rodeados por edificios singulares de más altura.
Hileras de palmas, paseos de sombra de las antiguas haciendas, desde Tamaraceite a El Zardo, desde la vega de Las Rehoyas a la de la Ballena, que hoy serían avenidas gloriosas de valor turístico añejo no tuvieron su misma suerte. Se fueron, sepultados por calles de asfalto y urbanismo díscolo, que no vieron la ciudad soñada que tenian delante.

El árbol de la ciudad soñada, aquel que ya desapareció, forma parte de ese Des-Catálogo gris de la ciudad actual donde, quizás, ya el mayor problema para la convivencia ciudadana no sea el vegetal. Será el bioindicador de una época perdida, de una arquitectura insensible, que dibujó el territorio con la rigidez del tiralineas, sin la imaginación poderosa de la curva y el borde sinuoso, de la fácil integración de la vida ya hecha.

Añoramos hoy aquellos árboles de la ciudad soñada... Y volvemos a despertar. Que los que hoy nos quedan no sean añoranza del mañana.

sábado, 20 de mayo de 2017

184. El Lasso, los jardines olvidados


Parece que estoy por debajo del paralelo 24 en un barrio caboverdiano de Sal o de Santhiago. Un Sahel grancanario se me ofrece a la vista. Arboledas esqueléticas, troncos resecos, bancos rotos y destartalados.. Unos cuantos geranios rojos iluminan este paisaje árido frente a un santuario con cruz y virgen de esperanza..

Dos vecinas nos cuentan la historia de esta plaza que un día fue verde y hoy espera un poco de atención. Ellas vienen con una garrafa de agua y riegan lo que pueden... Llevan aquí 42 años... Ya no recuerdan a los que plantaron las laderas..Todos ellos han muerto dicen...

La urbanización El Lasso se extiende a sus pies en pendiente. 30 bloques de 15 viviendas repartidas en tres torres de cinco cada una se asoman a un horizonte espectacular, grandioso, que va desde la Punta de Gando al Polígono de San José... un mar espléndido y a veces en el horizonte Fuerteventura y Lanzarote avisan de la lluvia...

Pero la belleza del paisaje se acompaña del castigo social de la ausencia de parques o el olvido de los que fueron, como esta pequeña plaza entre un bunker amurallado de AENA y el muro que resguarda a la Ciudad de San Juan de Dios, un castillo aislado en lo alto de la loma al que rodean vecinos paseando a su perro por una vía de aceras rotas....En las laderas, donde el Cabildo realizó desde los años 50 titánicos esfuerzos para reverdecer este triángulo de barrancos resecos del sur de la ciudad, quedan esparcidos estanques rotos, redes de riego por gravedad que esperan una segunda oportunidad...

Y entre las tabaibas de este piso basal, como un verde esperanzador, descubro unos cuantos ejemplares de Prosopis  florecidos, arraigados en este sustrato rocoso, conocido como el árbol de los pobres, utilizado por la ONU para revitalizar paisajes destruidos por las guerras y las hambrunas y sociedades necesitadas de recursos  en todo el mundo...

Todo un símbolo...


sábado, 1 de octubre de 2016

183. Programa para un Master en Nubes.

Máster en nubes.
Física. Porqué se disponen con tal regularidad en el cielo?
Porqué hay trozos de cielo que las rechazan..cielos limpios, azules, nítidos...sin mácula....?
Química nebulosa.
Son tirajalas. Fragmentos de algodón. Qué fuerzas las enlazan y cuales las separan?
Cartografia de nubes. Porqué se disponen en estratos.? Porqué adoptan tantas morfologías? 

Porqué a veces hay una solitaria como un guardián sobre una montaña?
Poética nubosa. Porqué inspiran tanto estos celajes? Qué atracción ejercen sobre nuestra psique? Serán nubes las ideas pasajeras? Qué nos traerá Juno de ese mundo de nubes que es Júpiter?
El master incluye vuelos continuos por todo el planeta.
Atravesar cielos marinos y terrestres  en toda su diversidad.
Sólo paradas técnicas para repostar....
                                      
¡¡Me apunto ya.¡¡
Tripulación de cabina.
Armamos rampas y crotkhes¡¡

Más info:

jueves, 22 de septiembre de 2016

182. Árboles y Jardines de Las Palmas de Gran Canaria

Adjunto en pdf 1 y pdf 2 el artículo publicado en La Provincia del domingo, 18 de septiembre de 2016. Añado aquí -fuera de programa que diría Les Luthiers - los pies de foto completos, reducidos en el texto publicado, y que ayudan a entender mejor algunas imágenes.


Pdt: Otra errata en el artículo se refiere a Hermman Wildprett que fue Bisabuelo - no abuelo- de Wolfredo Wildprett de La Torre.

Relación de pies de fotos y figuras
1.- Los jardines que Vegueta perdió entre las Huertas de Matagatos y la plaza de Santa Ana, siguen hoy desapareciendo bajo el cemento y la edificación.


2 .- Bello ejemplar de Cycas circinalis, uno de los mayores del archipiélago, en el patio del Hospital San Martín. Los patios interiores del mismo también acogen una variada muestra de flora exótica.

3. Aspecto general la Ceiba de Vegueta (Ceiba pentandra ), existente en el jardín particular de la antigua residencia del Obispo Verdugo.


4. Espectacular ejemplar de Araucaria de Cook (Araucaria columnaris) plantada en el jardín de Ponce de León, uno de los mas bellos y variados de los que existieron en Vegueta.


5. Otro de los árboles singulares del jardín de Ponce de león, Pachira cf. aquatica. Otros ejemplares de Pachira, (Pachira alba) citados por Juanito Ficus en los años 50, desaparecieron cuando se construyó el Pabellón de la Fundación Mapfre.


6. El mamoncillo ( Meliccosus bijugata) es un árbol sudaméricano que sobrevive en el márgen del Guiniguada. Este ejemplar es masculino faltando el congénere fémino que diese sus peculiares y sabrosos frutos.

7. El Claustro de la Catedral esconde tras de sí un espacio, el Jardín del Obispado, que debería recuperarse para uso público.


8. La Alameda, primero de Santa Clara y después de Colón, fue uno de los bulevares arbolados señoriales de esta ciudad. Su jardineria fue propiciada en su época por Domingo Déniz Grek y Hermann Wildprett. (Archivo fotográfico El Museo Canario)

9. El Jardin de Cayetano de Lugo, parte del cual sobrevivió hasta los años 60, fue visitado por Daniel Morris en 1895 y lo consideró como "una arboleda de plantas tropicales que uno podría encontrar en cualquier isla de las Indias Orientales."(Archivo fotográfico El Museo Canario)

10. La palmera que crece frente al pórtico de entrada del Hotel Reina Isabel es lo único que se salvó del antiguo Jardín de Villa Carmen, en el paseo de Las Canteras, visitado por David Fairchild en 1925.



domingo, 11 de septiembre de 2016

181. Réquiem por Los Dos Palmitos de Jorge Oramas.

Hecho polvo.
 Literalmente.
Han mordido el polvo los Dos Palmitos de Jorge Oramas.

Acabo de llevarme un mazazo visual.
Siempre destacaban allí cuando realizaba mi paseo por esta parte de la ciudad.
De pronto el paisaje está vacío.
Los dos hermanos palmitos, hermosos machos de su especie han caído juntos.
Como habían crecido...

Ayer se levantaban altivos contra el barrio de San Nicolás.
Hoy yacen partidos y destrozados en el suelo de un espacio libre abandonado.
¿Cuantas veces más habrá que hacer réquiem por los símbolos vegetales de esta ciudad?

Soy un ciudadano más de esta ciudad atlántica,  estudio y admiro la ciudad donde vivo.. descubro cada día historias nuevas sobre su pasado..sobre compatriotas que dejaron huella en sus esquinas..y mi mirada cambia con cada nuevo dato que descubro..me reencuentro con nuevas ciudades en mi vieja ciudad...











Esos dos palmitos que escaparon a la construcción de la Autovía en los 60 porque un joven pintor los había reflejado en un cuadro ya famoso esperaban algo más de sus conciudadanos..

Pero llegamos tarde..
Mientras con mucha pompa y circunstancia una llamada concejala de Parques y Jardines de Las Palmas de Gran Canaria mira para otro lado.

Con ella van los céspedes y los pinos marinos.....

sábado, 3 de septiembre de 2016

180. En defensa del arbolado urbano de LPGC


Cuelgo por aqui  el magnífico reportaje que publica hoy en La Provincia Amparo R Moreno sobre la eliminación del jardín de la antigua sede de Televisión Española en Canarias, uno de los más importantes de Ciudad Jardín. 

Debajo se publica íntegro el "Manifiesto en defensa del patrimonio natural de Las Palmas de Gran Canaria", que hemos echado a rodar algunos artistas, arquitectos, biólogos y periodistas

Por si alguno de ustedes que no lo haya firmado considera ahora que vale la pena hacerlo o incluso difundirlo por sus redes, vuelvo a pasar el enlace de change.org

https://www.change.org/p/ayuntamiento-de-las-palmas-de-gran-canaria-en-defensa-del-patrimonio-natural-de-las-palmas-de-gran-canaria

viernes, 2 de septiembre de 2016

179.- Vueling 3000 Gran Canaria-Barcelona. Parte de Vuelo

7.00 am.

Amanecer volando. Pasamos sobre Fuerteventura, una isla dormida. Negro relieve con un manto nuboso que se despereza con los rayos del sol en el lejano horizonte.
Los primeros rayos iluminan el avión.
Lobos duerme frente a Corralejo. Seguramente los pescadores de viejas habrán iniciado la ruta al pesquero. El barco desde Playa Blanca ya atraviesa el estrecho entre las dos islas.
Con el arrullo de las toberas del avión el día se viene arriba y el azul intenso cobra fuerza sobre el manto de nubes.

La costa marroqui a esta hora con el sol de frente tan solo es un trazo plateado que se difumina a ratos. Cerca del litoral hacia el interior del continente a veces restalla el brillo de un tramo de oued o una laguna interior....
En el mar el reflejo del oleaje esconde extraños círculos y veredas....
Pasamos por Safi con el puerto y un gran barrage brillando detrás.
8.15 am.
La ancha meseta marroquí la cubre una delgada capa nubosa a modo de gran panza de camello quizás de origen anticiclónico como los alisios.
Ahí fuera algo de viento crea turbulencias que hacen mover la estructura del avión. Nada grave hasta el momento. Vuelo suave y sereno..
Me viene a la mente el relato que hace Rubió i Tudurí de su viaje en un DC-3 a Dakar haciendo escalas en toda la costa atlántica..
Esos vuelos de los 60 iban a 3000 metros disfrutándose mucho más por la cercanía  las vistas aéreas sobre el continente africano..
8.37
Volvemos a tener contacto con tierra. Nos acercamos a las estribaciones del Rif.

La nube choca contra los relieves litorales y lineas montañosas se destacan difuminadas por la niebla de valles interiores.
Volamos sobre Tánger y allá arriba una línea sinuosa de carretera indica la ruta a seguir hasta Tetuán.
Reflejos dorados vislumbran allá atrás la entrada al Mediterráneo.
Las carreteras y los barrages resaltan como trozos de papel plateado sobre el relieve.
Los Djebel del Rift resaltan contra los trozos de nubes que los rozan.
La luz inunda un paisaje de llanos y montañas pobladas.

8.51
Cruzamos el estrecho a la península. Cambio de vientos. Muchas turbulencias en este tramo.
El litoral mediterráneo se asoma dando a conocer otro mundo más urbanizado, más europeo...
Invernaderos a cientos se reflejan a esta hora de la mañana.
Valles con embalses discurren paralelos al litoral alicantino y murciano..

Sierra Nevada aparece limpia de nieve y algunas lagunas y arroyos brillan al sol.
Guadix verde y urbana se asienta en el lecho de un río y los marrones y pálidos dominan las terrazas de estos relieves andaluces..


Como dendritas los cauces van royendo el suelo y los cultivos cerealistas se adaptan a sus bordes.

Anchos valles dejan en su centro los relieves fluviales y asentamientos dispersos se reparten por el paisaje.
Las sierras y cordones montañosos frenan su avance en altura.

 Embalse de Argos, Moratalla, Canara...

Sierra del Puerto y de Cabeza del Asno -precioso anticlinal roto en medio, que recuerda a otro allá cerca de Marrakesh-, embalse de Camarillas,.

Y por último las tierras alicantinas con Jumilla en  un valle y Sierra del Buey, y Sierra Larga, Sierra del Carche, Sierra de La Pila y entre nieblas matinales traidas desde el litoral mediterráneo las Sierras de Orihuela y Callosa...
lugares desconocidos hasta ahora en estas rutas Gran Canaria-Barcelona.

9.30
Llegamos al litoral valenciano.
Las brumas litorales aun no se han disipado y da contraste a estos relieves y sierras litorales. Una de ellas muere en el mar. Quizás en el Peñón de Ifach.

El verde amarronado de La Albufera con sus bordes geométricamente cultivados y su frente litoral urbanizado aun mantiene retazos de nubes.
El macropuerto de Valencia es el colofón del viaje.
Enfilamos la costa hasta nuestro destino.
Nos esperan abrazos y bravas.
Cariños y mimos.
Somos padres en ejercicio.
Contra vientos y turbulencias. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Compartir