Un pequeño homenaje para ellos desde ese trozo de tierra de La Jurada donde crecieron.
Impulso de su tierra por alcanzarles en el cielo, esta pequeña ofrenda hortícola sacaría una sonrisa a Olgui y quedaria encantada por esas habas que eran una golosina para ella.
A Ciri seguramente le pareciera poco y exigiría más dedicación y echaria en falta piñas, calabacines y otras verduras que debieran estar ahí también.
Para nosotros, esta ofrenda que le presentamos es nuestro desvelo por mantenerlos presentes, por seguir compartiendo el día a día con ellos en el recuerdo y devolverles todo el esfuerzo y cariño que emplearon en enseñarnos a sobrevivir.
sábado, 6 de agosto de 2016
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