viernes, 10 de agosto de 2012

159. Dragos viajeros: dragoeiros en Lisboa

¡¡Compartir es vivir.¡¡
  Me llega este email del amigo Marcos Salas:
“Lo primero es mandarte una serie de fotos que he sacado este verano en Villajoyosa (Alicante), sobre un drago centenario que se cultivaba en unas huertas y que la urbanización de todo el litoral levantino casi ha matado.
 Como verás por la foto escaneada que te mando, el drago aparece en un texto clásico de la botánica Alicantina: Flora y Vegetación de la provincia de Alicante, de Abelardo Rigual Magallón. La obra es de 1967, pero no fue editada hasta 1972, y se ha escaneado de la edición de 1984, así que no sé la fecha exacta de la foto.
Las que saqué este verano muestran que el árbol está casi muerto, pero en el extremo de algunas ramas se ven algunos brotes, así que puede estar todavía vivo.
 Hay un drago menor creciendo junto al viejo. Parece que tiene algunos decenios, por lo que puede ser un hijo natural del grande.
Como sé que a ti te gustan estas cosas en tu blog, y no tienen mucha cabida en el mío te envío las imágenes por si quieres hacer alguna entrada. Si necesitas más información no dudes en solicitarla.

Y me he puesto a ello.
¡¡Dragos viajeros.¡¡
Ganas de visitar muchos de ellos no me han faltado y  sobre todo los dragos lisboetas. Los primeros dibujos de dragos se hacen a partir de ejemplares cultivados en esta ciudad.  Ya Carolus Clusius cuando describe Draco arbor lo hace a partir de un ejemplar que observó en uno de los conventos lisboetas de su época.
Era Lisboa y en general las ciudades litorales portuguesas y españolas un lugar de recalada obligada de numerosa flora exótica traída por numerosos viajantes que en aquella época constituyeron el siglo dorado de la navegación mundial.
Y fue en Lisboa donde llegaron a prosperar de tal manera algunos dragos que muchos contemporáneos llegaron a acusar a Vandelli  de ser uno de los promotores de su expansión como un peligro.
A  Domingos  Vandelli se le encargó la reconstrucción del jardín real de Lisboa, destruido en el terrible terremoto que destruyo la ciudad en 1755. Procedente de Padua eligió las colinas de Ajuda, donde se instaló el rey para diseñar el nuevo Jardín Botánico.
Además de a los jardines botánicos, verdaderas instituciones donde se cultivaban y estudiaban las especias y yerbas que llegaba de todas las partes del mundo también la clase dirigente de aquella época presumía de sus jardines compitiendo entre ellos por alcanzar la máxima diversidad y rareza entre sus ejemplares.
Fueron los jardines europeos los primeros lugares donde los naturalistas vieron el Draco arboris sanguinis. Jardines de Lisboa, Ámsterdam, Viena, Berlín,  Nápoles, Madrid, Cádiz acogieron a semillas y a ejemplares de estas especies de dragos que permitieron convivir a ejemplares de distintos lugares.
Así en Nápoles, la morfología de los allí crecidos hicieron pensar en una especie distinta Dracaena boerhavii de Michelle Tenore.

La gran diferencia de forma que presentan el drago dibujado por Clusius en 1564 y el dibujado por Vandelli en 1768 hacen pensar en dos ejemplares de origen y procedencia distinta. 
Entre los dragos más espectaculares se encontraban  sin duda los presentes en el Jardín Botánico de Ajuda, del cual fue director Vandelli y que también albergó al Gabinete de Historia Natural y a una de las primeras bibliotecas de Lisboa.
El origen de muchos de los dragos lisboetas es claramente el archipiélago de Madeira. Así lo refrenda uno de los directores del Jardín de Ajuda, MELLO-BREYNER que publicó un artículo en la revista La Nature (Les dragonnier du Jardín Royal du palais d´Ajuda, nº 341-13, dic. 1879) y que afirma que la grandeza y porte contemporáneo de muchos de los grandes dragos de Lisboa y el del propio jardín solo se podrían explicar si ser realizó un trasplante masivo de grandes ejemplares, en algún periodo y que él presume vinieron de Porto Santo y los islotes que lo bordean.
Porto Santo, cuyo escudo heráldico tiene la figura de un dragoeiro,  fue un santuario de dragoeiros hasta el siglo XVII pero a finales del XIX Carlos A. Menezes ya  solo da referencias para tres o cuatro individuos sobre las rocas inaccesibles de Garajau, en el interior de la isla.
Pero posiblemente muchos de los dragos lisboetas tienen su origen en el archipiélago de Cabo Verde.
Por si alguna vez vuelvo a Lisboa, confeccioné hace un tiempo este mapa de localizaciones de dragos en Lisboa y ciudades cercanas.
De momento muchos ya los conozco online y sus historias merecen ser contadas. 
(kmz en fichero lateral)
Al igual que éste que me envía Marcos desde Villajoyosa en Alicante y al que agradezco el detalle.
La razón de este blog fue compartir vivencias con la Naturaleza de las Islas. Allá donde ella vaya habrá que ir. Pero con los tiempos Rajoyanos que corren mejor contar con buenos amigos que  compartan contigo sus viajes.
O sea que…¡¡ anímense y manden fotos desde Lisboa..¡¡

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