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jueves, 25 de junio de 2020

197. Los otros palmitos de Oramas



Más info:

 Fig. 1.- La palmita de Don Miguel , ubicada dentro de la residencia del mismo, al lado del actual cementerio de Tafira – cuya obra es posterior a la pintura, en el año 1939- aún sigue allí.


Fig. 2.- Las dos palmas de la Montañeta, en San Bartolomé de Tirajana, aún permanecen en el núcleo que las rodea siendo las últimas de su especie en el recinto urbano. Todo un símbolo de supervivencia.

Fig. 3.- Ubicado según el título del cuadro en Los Hoyos, ha sido un verdadero enigma localizarlo. A pesar de revisitar Los Hoyos desde todos sus puntos cardinales, al final fue necesario reexplorar todos los escenarios vitales de Oramas. Y la búsqueda nos llevó a La Vuelta del Pino, en Santa Brígida, frente a la Quinta de Reposo.


martes, 16 de julio de 2019

194. Palmeras centenarias. Trivializando el arboricidio

Vivimos la ciudad. Los que la estudiamos cada día y los que la recomponen destruyéndola. Los que la ignoran y los que la sufren en sus pasajes. Los que se aislan y se vanaglorian de no mirarla. Los extrovertidos y los que se expresan para si mismos.
La ciudad viene de lejos. Se clona a si misma como un híbrido mutante que pierde partes y regenera otras.

Exsuda y tose.
Carraspea y escarra desde la madrugada en sus esquinas.

Cabemos todos. Unos con el poder de cambiarla. Otros con tan solo el deseo. Múltiples voces que se ahogan entre ellas. Como facetas de un cristal que se deslumbran.
Noticias que se difunden y otras que resuenan en habitaciones cerradas.
Todos bajo el mismo palio. Los soberbios y los humildes. Los narcisistas y los olvidados de si mismos. Una historia que culebrea y asciende y desciende por el tobogán del tiempo. Ajena a todas las voluntades y a la vez múltiplo común divisor de todas ellas.
Se resquebrajan espacios y se reconstruyen otros. Caen palmeras centenarias y nacen bisoños laureles indianos entre los adoquines.

Todo bajo el mismo palio.
Todo moviéndose a la par.

sábado, 15 de junio de 2019

192: Tras la belleza escondida


La visión instantánea que nos hace descubrir lo desconocido, no en una lejana tierra incógnita, sino en el corazón mismo de lo inmediato”  (Jean Arthur Rimbaud)
Recorro la ciudad, deseoso de encontrar esos lugares donde se guarda la belleza. Sitios donde se instaló como fiera herida, resguardándose de la fealdad.
Busco -y encuentro- esquinas donde restalla una luz especial, donde nace una flor primorosa, donde un geranio, un limonero o un tamarindo llenan de color y aromas un solar en medio de un polígono industrial.
Busco -y encuentro- una escalinata florida, donde las macetas alineadas, hechas a mano con trozos rotos de azulejos coloreados y brillantes, resguardan del solajero bellas flores azuladas, lilas , rojas, amarillas, rodeadas de todos los tonos de verde.
Busco -y encuentro- un lugar perdido entre hileras de edificaciones, donde una antigua casa canaria, con el tejado derruido, las puertas en el suelo, las paredes de barro deshechas, aún conserva un hálito vital de sus moradores, restallando en una pitahaya florida entre tanta ruina de años.
Busco -y encuentro- un mirador, hecho artesanalmente bajo un ficus que da una deliciosa sombra, donde la brisa fresca invita a sentarte y a disfrutar de un valle donde aún una palmita esbelta, la mayor de la isla, se recorta y balancea frente al mar, entre cultivos industriales que la rodean.
Busco- y encuentro- el punto de vista de un joven pintor tuberculoso que descubrió una perspectiva única, la sublimó en tonos y coloridos luminosos e intensos y lo lanzo al futuro como archivo de un paisaje hoy desaparecido.
Regreso al lugar donde dialogaban los obispos, recreándose frente a un llano repleto de verde, con la silueta recortada de su catedral y con el rumor de las olas del mar cercano. Aún queda algo de aquellos aromas entre los murmullos de los ancianos que me observan mientras ellos reviven sus recuerdos.
La belleza aún sigue presente en mi ciudad. Manos generosas la cultivan y la miman. No son fuegos de artificio. Son destellos de luz, rayos solares momentáneos que refulgen en determinada hora, que crean arcoiris pasajeros que, tal como surgen, se desvanecen.

En eso estamos. Descubriendo tesoros desconocidos, no en una lejana tierra ignota, sino en el corazón mismo de lo inmediato.

Para leer tB:
http://www.enriquevilamatas.com/textos/textpeggynosecaso.html

viernes, 31 de agosto de 2018

187. Un paseo matinal :ciudad desde las alturas

"Las Palmas es una de aquellas ciudades que, gracias a las alturas que la rodena, puede contemplarse a si misma. Rubió i Tuduri, 1953"
La Ciudad desde la altura. Vista sobre Las Palmas desde San Nicolás. La Ciudad del Mar parecen las almenas de una muralla defensiva. Jennifer López te sonrie desde el Círculo Mercantil adosada a una aracuaria gigantesca. Mercurio, un orondo gato blanco, observa tu presencia como la de un extraño en su paraiso. Bien decia Italo Calvino que la ciudad de los gatos y la ciudad de los hombres están una dentro de la otra pero no son la misma ciudad. 
Sobre las torres de la Catedral, entre la niebla marina matinal, restallan como máquinas infernales las petroleras imágenes de los barcos de exploración.

Escalinatas con sabor a cuadros de Néstor de la Torre te elevan sobre el plano topográfico de la ciudad baja. Asciendes en busca de una buganvilla florecida que te atrae como a un insecto más . El verde de tres árboles rompe la colorida morfología construida que te rodea.

Destellos de azoteas, aún recubiertas de escarcha matinal, te devuelven sus reflejos. La luz nítida y luminosa de esta mañana de agosto te deslumbra.El Risco te atrae y te inquieta. Cuando subes te tranquiliza su silencio. Poco a poco, te gana su embrujo.
La anatomía de tu ciudad se te muestra como en un plano. Y las perspectivas del urbanismo te reubican. Inmensas moles de barrios urbanos se te muestran y se explican en sus espacios vacíos, en sus mallas de calles. En su ocupación de la altura, elevándose cada vez más en el paisaje.
El paseo se desborda alrededor del Castillo de San Francisco. De propiedad municipal, puedes acceder a él desde una soga de piratas colgada en uno de sus muros. Delante hacia el noreste las laderas del barranquillo de Mata aun guardan algunas  tabaibas salvajes. Relictos de un paisaje donde el cemento se ha elevado a los cielos arrasando antes los árboles que crecían en medio de las plataneras. 

Bajo las moles de Copherfam - que se reproducen en las laderas sin verdor del Polvorin- el único superviviente arbóreo de las acciones camineras de Obras Públicas, un centenario eucalipto, se mantiene quieto, con miedo a desaparecer, en el único solar no construido al borde del antiguo camino vecinal de Mata, después carretera del Norte y hoy calle trasera de la gran corriente de coches a cuatro carriles que tapiza el antiguo barranquillo.
No tiene desperdicio levantar la mirada hacia la trama viaria del barrio de San Antonio, la otra colina ciudadana, donde la urbe no pasa de los tres pisos de altura y que deja ver, más allá, el otro tramo litoral almenado por las torres de 12 plantas de la Avenida Maritima y el coloso del Edificio Granca que asciende hasta el  piso 20.

Tímidas, algunas palmeras se alzan en medio de esta masa edificada. Hacia el oeste el pulmón de Las Rehoyas se rodea con la urbanizacion de Miller Bajo y el skyline desde los Ayacuchos- Schamann-Escaleritas nos habla de los colonos del interior que se afincaron en aquellas tierras polvorientas de cardones y tabaibas. Una mole gris inacabada se eleva sobre todas  ellas. El judicializado Canódromo espera las decisiones de los jueces, altivo en esta conurbación.
Llego a la divisoria de cuencas y me extasio con las vistas hacia las cumbres de la isla que se presentan. A la derecha, Lomo Apolinario, delante los bloques adosados de San Fco. Javier. Edificios con aire de años 60 que esperan su reforma con antenas  de la Tv en byn que habiamos olvidado. Hay mas parabólicas en un bidonville marroqui que en esta isla menor capitalina. 
Por entre los pasillos de estas moles se vislumbra un valle fértil y verde. El Guiniguada ofrece desde aqui su mejor perspectiva, como el gran bulevar de esta capital, resistiendose al empuje de las laderas urbanizadas que tiran sus desechos a esta joya natural.Resistente y tenaz no quiete desaparecer del mismo modo que el cauce de Mata. Pero ya se atisban proyectos y viarios para su gris futuro.
Descendemos hacia el Real del Castillo, una empinada travesia estrecha y bordeada de pequeñas casas con vistas al gran cielo insular. La grandiosidad de esta isla, desde el Pambaso hasta la Cumbre, se disfruta desde esta atalaya. Cielo espléndido, con San Juan y San Roque hacia el sur y abajo  las últimas fincas tropicales de la ciudad. Plataneras, mangos y papayeros se arreblujan unidos bajo la calle. 
Paquito, vecino del barrio, madrugador con su perro pizpireta al lado, revive el pasado crudo de su biografia. Padre a Venezuela. Madre con tres bocas que alimentar. Cuenta como dejó la escuela y se fue a trabajar de chiquillo a aquellas plataneras donde el encargado advirtió a sus compañeros de faena : "al chiquillo no le llenen mucho el cesto". 

Delante nuestro un hermosisimo y exótico ejemplar de mata de algodón luce sus bolas blancas de nieve y sus espiraladas flores amarillas. Peculiar contraste frente a esta mañana azul, en medio de un barrio sin parque. Se demuestra otra vez la pasión ciudadana por las flores, abandonada ya toda esperanza en la buena gestión municipal de la belleza. 
Llegamos por fin a la Ermita de San Nicolás, rincón sagrado y centenario, donde un fortalecido ficus nos hermana con los vecinos del pasado. Una foto añeja nos recuerda a un juvenil brinzal de este árbol, plantado a principios de 1900, que ha sobrevivido al agitar continuo de la historia a su sombra. 
Nos reconcilia con la ciudad este final feliz arbóreo. Hay rincones que nunca debieran cambiar. Como sombras donde resguardar las ilusiones. Donde refrescar el alma. Donde superar lo humano y sentirse, como este ficus centenario de San Nicolás, protegido por lo más sagrado.

lunes, 7 de agosto de 2017

185. ÁRBOLES EN LA CIUDAD SOÑADA

La ciudad de nuestros sueños ya ha existido. Como dijera Italo Calvino, fue una ciudad invisible para muchos, que la destruyeron sin saber ni reconocer lo que perdían y lo que perdimos todos.
La ciudad soñada fue un campo arbolado y agrícola donde se recrearon jardines y plantaron especies de otros mundos. Antes de Los Arenales de Santa Catalina, del Lomo Apolinario, las huertas de Tamaraceite y las vegas de Las Palmas engendraron hermosos árboles que hoy serían más que centenarios y harian de un barrio moderno un paisaje social con verdor clásico. Pero el urbanismo no supo integrar en el necesario crecimiento de los 70 y 80 aquellos paisajes agrarios de nuestra ciudad soñada.
Lo rural y lo urbano iban en ella de la mano. Crecieron nuestros barrios acogiendo a inmigrantes expulsados del interior de las islas por la escasez económica, las penurias climáticas y la exigencia de buscar nuevos servicios y equipamientos, allá donde habitaba una sociedad más culta y civilizada.
Por eso, los que afincaban en la ciudad soñada, desde La Isleta a Schamann, se miraban en aquel trozo de añoranza rural que eran las grandes fincas de plataneras, las huertas y valles palmenses, donde refulgian al cielo verdes palmeras, exóticos aguacateros y añejos laureles de indias y eucaliptos. Pero en aquella ciudad soñada ya no habitaba el ilustrado Mesa y López o el erudito Leopoldo Matos o el alegre Franito....
Confundió crecimiento con arrasamiento y no integró arbolado con urbanización. Honrosas son las excepciones, como estos cuatro laureles de Indias de la urbanización Miller Bajo, que provienen de la vieja plaza de una antígua casa agrícola, hoy en día rodeados por edificios singulares de más altura.
Hileras de palmas, paseos de sombra de las antiguas haciendas, desde Tamaraceite a El Zardo, desde la vega de Las Rehoyas a la de la Ballena, que hoy serían avenidas gloriosas de valor turístico añejo no tuvieron su misma suerte. Se fueron, sepultados por calles de asfalto y urbanismo díscolo, que no vieron la ciudad soñada que tenian delante.

El árbol de la ciudad soñada, aquel que ya desapareció, forma parte de ese Des-Catálogo gris de la ciudad actual donde, quizás, ya el mayor problema para la convivencia ciudadana no sea el vegetal. Será el bioindicador de una época perdida, de una arquitectura insensible, que dibujó el territorio con la rigidez del tiralineas, sin la imaginación poderosa de la curva y el borde sinuoso, de la fácil integración de la vida ya hecha.

Añoramos hoy aquellos árboles de la ciudad soñada... Y volvemos a despertar. Que los que hoy nos quedan no sean añoranza del mañana.

sábado, 20 de mayo de 2017

184. El Lasso, los jardines olvidados


Parece que estoy por debajo del paralelo 24 en un barrio caboverdiano de Sal o de Santhiago. Un Sahel grancanario se me ofrece a la vista. Arboledas esqueléticas, troncos resecos, bancos rotos y destartalados.. Unos cuantos geranios rojos iluminan este paisaje árido frente a un santuario con cruz y virgen de esperanza..

Dos vecinas nos cuentan la historia de esta plaza que un día fue verde y hoy espera un poco de atención. Ellas vienen con una garrafa de agua y riegan lo que pueden... Llevan aquí 42 años... Ya no recuerdan a los que plantaron las laderas..Todos ellos han muerto dicen...

La urbanización El Lasso se extiende a sus pies en pendiente. 30 bloques de 15 viviendas repartidas en tres torres de cinco cada una se asoman a un horizonte espectacular, grandioso, que va desde la Punta de Gando al Polígono de San José... un mar espléndido y a veces en el horizonte Fuerteventura y Lanzarote avisan de la lluvia...

Pero la belleza del paisaje se acompaña del castigo social de la ausencia de parques o el olvido de los que fueron, como esta pequeña plaza entre un bunker amurallado de AENA y el muro que resguarda a la Ciudad de San Juan de Dios, un castillo aislado en lo alto de la loma al que rodean vecinos paseando a su perro por una vía de aceras rotas....En las laderas, donde el Cabildo realizó desde los años 50 titánicos esfuerzos para reverdecer este triángulo de barrancos resecos del sur de la ciudad, quedan esparcidos estanques rotos, redes de riego por gravedad que esperan una segunda oportunidad...

Y entre las tabaibas de este piso basal, como un verde esperanzador, descubro unos cuantos ejemplares de Prosopis  florecidos, arraigados en este sustrato rocoso, conocido como el árbol de los pobres, utilizado por la ONU para revitalizar paisajes destruidos por las guerras y las hambrunas y sociedades necesitadas de recursos  en todo el mundo...

Todo un símbolo...


jueves, 22 de septiembre de 2016

182. Árboles y Jardines de Las Palmas de Gran Canaria

Adjunto en pdf 1 y pdf 2 el artículo publicado en La Provincia del domingo, 18 de septiembre de 2016. Añado aquí -fuera de programa que diría Les Luthiers - los pies de foto completos, reducidos en el texto publicado, y que ayudan a entender mejor algunas imágenes.


Pdt: Otra errata en el artículo se refiere a Hermman Wildprett que fue Bisabuelo - no abuelo- de Wolfredo Wildprett de La Torre.

Relación de pies de fotos y figuras
1.- Los jardines que Vegueta perdió entre las Huertas de Matagatos y la plaza de Santa Ana, siguen hoy desapareciendo bajo el cemento y la edificación.


2 .- Bello ejemplar de Cycas circinalis, uno de los mayores del archipiélago, en el patio del Hospital San Martín. Los patios interiores del mismo también acogen una variada muestra de flora exótica.

3. Aspecto general la Ceiba de Vegueta (Ceiba pentandra ), existente en el jardín particular de la antigua residencia del Obispo Verdugo.


4. Espectacular ejemplar de Araucaria de Cook (Araucaria columnaris) plantada en el jardín de Ponce de León, uno de los mas bellos y variados de los que existieron en Vegueta.


5. Otro de los árboles singulares del jardín de Ponce de león, Pachira cf. aquatica. Otros ejemplares de Pachira, (Pachira alba) citados por Juanito Ficus en los años 50, desaparecieron cuando se construyó el Pabellón de la Fundación Mapfre.


6. El mamoncillo ( Meliccosus bijugata) es un árbol sudaméricano que sobrevive en el márgen del Guiniguada. Este ejemplar es masculino faltando el congénere fémino que diese sus peculiares y sabrosos frutos.

7. El Claustro de la Catedral esconde tras de sí un espacio, el Jardín del Obispado, que debería recuperarse para uso público.


8. La Alameda, primero de Santa Clara y después de Colón, fue uno de los bulevares arbolados señoriales de esta ciudad. Su jardineria fue propiciada en su época por Domingo Déniz Grek y Hermann Wildprett. (Archivo fotográfico El Museo Canario)

9. El Jardin de Cayetano de Lugo, parte del cual sobrevivió hasta los años 60, fue visitado por Daniel Morris en 1895 y lo consideró como "una arboleda de plantas tropicales que uno podría encontrar en cualquier isla de las Indias Orientales."(Archivo fotográfico El Museo Canario)

10. La palmera que crece frente al pórtico de entrada del Hotel Reina Isabel es lo único que se salvó del antiguo Jardín de Villa Carmen, en el paseo de Las Canteras, visitado por David Fairchild en 1925.



domingo, 11 de septiembre de 2016

181. Réquiem por Los Dos Palmitos de Jorge Oramas.

Hecho polvo.
 Literalmente.
Han mordido el polvo los Dos Palmitos de Jorge Oramas.

Acabo de llevarme un mazazo visual.
Siempre destacaban allí cuando realizaba mi paseo por esta parte de la ciudad.
De pronto el paisaje está vacío.
Los dos hermanos palmitos, hermosos machos de su especie han caído juntos.
Como habían crecido...

Ayer se levantaban altivos contra el barrio de San Nicolás.
Hoy yacen partidos y destrozados en el suelo de un espacio libre abandonado.
¿Cuantas veces más habrá que hacer réquiem por los símbolos vegetales de esta ciudad?

Soy un ciudadano más de esta ciudad atlántica,  estudio y admiro la ciudad donde vivo.. descubro cada día historias nuevas sobre su pasado..sobre compatriotas que dejaron huella en sus esquinas..y mi mirada cambia con cada nuevo dato que descubro..me reencuentro con nuevas ciudades en mi vieja ciudad...











Esos dos palmitos que escaparon a la construcción de la Autovía en los 60 porque un joven pintor los había reflejado en un cuadro ya famoso esperaban algo más de sus conciudadanos..

Pero llegamos tarde..
Mientras con mucha pompa y circunstancia una llamada concejala de Parques y Jardines de Las Palmas de Gran Canaria mira para otro lado.

Con ella van los céspedes y los pinos marinos.....

sábado, 3 de septiembre de 2016

180. En defensa del arbolado urbano de LPGC


Cuelgo por aqui  el magnífico reportaje que publica hoy en La Provincia Amparo R Moreno sobre la eliminación del jardín de la antigua sede de Televisión Española en Canarias, uno de los más importantes de Ciudad Jardín. 

Debajo se publica íntegro el "Manifiesto en defensa del patrimonio natural de Las Palmas de Gran Canaria", que hemos echado a rodar algunos artistas, arquitectos, biólogos y periodistas

Por si alguno de ustedes que no lo haya firmado considera ahora que vale la pena hacerlo o incluso difundirlo por sus redes, vuelvo a pasar el enlace de change.org

https://www.change.org/p/ayuntamiento-de-las-palmas-de-gran-canaria-en-defensa-del-patrimonio-natural-de-las-palmas-de-gran-canaria

domingo, 1 de junio de 2014

174. ¡¡Control: Maniobra Loco Iván.¡¡ Finca de Bachicao: Drago trasplantado y muerto.

Porque a veces hay que dar la vuelta sobre los pasos recorridos para ver sus efectos.
Algunos la conocen como la maniobra 'locoIván' y se cita en la magnífica película 'A la caza del Octubre Rojo', protagonizada por Sean Connery. 
Este drago abandonado a su suerte que ayer les mostré  y este otro en la misma zona  que se vió inmerso en una vorágine administrativa sufren al final la misma suerte.
                                                                            
Este drago trasplantado es otro síntoma más de que algo funciona mal en nuestro sistema de prevención ambiental. Se cruzó en el camino del Tramo IV de la Circunvalación. Fue objeto de estudio de la viabilidad de su trasplante. Se realizó el trasplante. 
Y ahí queda eso.


¿Para qué demonios hemos complicado tanto nuestros procedimientos ambientales? Informe de Patrimonio. Informe de Biodiversidad. Plan De Vigilancia. Declaración de Impacto. Apéndice de condicionantes…COTMAC 2003/ COTMAC 2004/ COTMAC 2007…..

¿Para esto? ¿Y ahora a quién le reclamamos?  ¿A quién hay que denunciar? ¿Quién se hace responsable?

Nuestros procedimientos administrativos para la protección de la natura albergan algunos efectos perversos que entre todos deberíamos ya revisar.Todos nos ajustamos a nuestro “ámbito de responsabilidad”: yo, espacios naturales, yo impacto, yo biodiversidad, yo patrimonio histórico….¿De qué organismo, de que administración, de que empresa es la culpa de que un trasplante haya devenido en inviable cuando esa opción no era asumible?

Esos dragos moribundos y muertos que parecen enquistarse en el paisaje insular no debieran anestesiarnos de nuestra responsabilidad social y ambiental.

Para nuestra sociedad, el valor de la naturaleza no puede quedar solo  en papel de Boletín Oficial.

¿Infraestructura natural?   No da igual viva que  muerta.

MAS INFO:
Topónimo Vachicao

viernes, 11 de enero de 2013

169. Palmera de Senegal. Phoenix reclinata Jacq.


Synonims: Phoenix senegalensis Van Houtte ex Salomon
Tras los dátiles urbanos de Las Palmas de Gran Canaria  encuentro estos otros – cuasi con forma de micro-supositorios como define Manolo Naranjo- que, al pie de una delgada y estilizada palma, caen a la calle frente al Hotel  Parque.
Dudas, pesquisas y colaboraciones espontáneas de variosfoenicólogos – profesionales y amateurs como yo- me llevan sobre la pista de Phoenix reclinata  Jacq., la palma de Senegal, aunque en realidad su distribución sea extensiva a gran parte de África.


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