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sábado, 12 de noviembre de 2022

200. En recuerdo de Isabel Nuñez, Dríade del azufaifo/gingoler del Carrer Arimón...


Subía esperanzado. Esperaba, con mi libro bajo el brazo, encontrar a la autora. Pedirle un autógrafo. La conocía de estos días. Su libro "Mis Postales de Barcelona" me lo había "zampado" en un par de días. Escribía como me gusta. Textos cortos. Intimistas. Personales. Desgranando su vida, desde su infancia, recreando lugares comunes y llenándolos de vida e historia.
Con ella, conocí otras esquinas de Barcelona. Cobraban historia rincones, fachadas, calles, árboles que antes eran puro silencio, imágenes sin contexto...
Buscamos el carrer Arimón, tras la historia de un árbol que en un principio creía talado por la especulación. Mientras nos acercábamos a él de la mano de sus referencias cartográficas, llegamos a la calle Hezergovina, subimos al parque Monterols, allí probamos los dulces y rojos frutos de un madroño, en un parque diseño de Rubió i Tuduri continuado por Luis Ruidor, heredero de la teoría de sus jardines mediterráneos y latinos.
Dimos la vuelta a ese parque, lleno de vida ciudadana, como todos los de esta ciudad. Unos jóvenes enamoraban a la sombra de una encina catalogada. Una madre con su hijo paseaban a su pequeño perro que, suelto, deambulaba a la búsqueda de sus colegas...

Un juvenil adolescente hacia rebotar un balón de baloncesto frente a un aro...
Después, bajamos Hezergovina hasta su contacto con la calle Camps. Recuperamos su referencia a la "Posada del Demoni". Preguntamos por la ruta hacia Arimón. Y un trabajador del servicio de limpieza nos orientó. "Bajen hacia General Mitre, sigan la calle Mandri y se cruzaran con ella".
La encontramos y subimos por ella. En un cruce de calles con dos buenas terrazas en los chaflanes (La Royale y el Guayoyo) creí adivinar la esquina donde vivió el azufaifo. Pero continuamos subiendo.
Y ¡¡allí estaba¡¡ 
No había caido. El jinjolero de Isabel Nuñez seguía allí. 200 años de vida lo cobijaban. La dríade del azufaifo había movilizado el barrio, había convencido al alcalde Trías de permutar un solar edificable por un jardín de salvaguarda del árbol y un local con equipamientos de servicios sociales.
La alegría por el hallazgo se transformó en tristeza al ver la placa que recordaba la labor de Isabel en pro del árbol. Con la fecha de su muerte en 2012. Con 55 años. Ahora sé que víctima de un cáncer.
Ufff. 
Memento mori.
Hoy me acompañan desde mi galería una mañana lluviosa y gris. Triste inicio de octubre. Repican gotas de lluvia en los ventanales. Gente abrigada y con paraguas cruzan Joanic.
Encoge el alma que todas estas escenas mundanas sean tan efímeras. Todo parece dispuesto para serlo. Nosotros. Los árboles. Esos edificios de ahí enfrente. Esas nubes pasajeras. Hay un reflejo de la lluvia en un tejado cercano. También será una vista efímera.

                           
 Me apena no poder mirar a los ojos a esta dríade que tenía rasgos de alma gemela. Defensora de lo efímero, de la belleza de un árbol. De su capacidad para sanarnos. Sólo queda reforzar su memoria. Releer sus textos. Pasear de su mano por aquellos lugares que ella recogió en sus escritos. Dándoles vida e historia a tantas esquinas de esta amable ciudad que ahora nos acoge.
                                          


domingo, 21 de marzo de 2021

199. 21 de marzo, Día Internacional de Los Bosques. Barcelona, un bosque

(Fuente: 2020, Silvia Tavares)

Sales a descubrir porque sabes que siempre te ofrecerá algo nuevo. Barcelona es como un bosque donde se esconden cientos de novedades arbóreas cada vez que lo recorres. Este llano pendiente ( la plana barcelonina que le llaman) que se estira entre dos torrentes (El Besós al Norte y El Llobregat al Sur) y 6 montañetas (o turósdel Serrat de La Rovira) enmarcadas por la Sierra de Collserolla siempre te aporta nuevas perspectivas.

Encuentras jardines burgueses escondidos en rieras abandonadas. Huertos familiares en relictos de barriadas donde florece un hermoso limonero (o quizás lima o cidra), árboles centenarios en antiguas masías hoy reconvertidas en escuelas o institutos ( la mayoría de las veces privados y religiosos), algunos vallados, otras accesibles, otras ya institucionales.

Allí puede sorprenderte por primera vez un manzano de flor (Malus floribunda) escondido entre otros árboles más comunes del Jardín de La Florida como aligustres y cipreses, florecido, dando una pincelada rosa a un jardín que al principio te parecía monótono.

Un espectacular ejemplar de Magnolia caducifolia ( Magnolia x soulangeana) rompe en flores ante tí, - eso sí, después de la tercera visita- en el Passatge del Mulet, brindándote un espectáculo de color digno de un bosque o jardín japonés.

Un cedro del Himalaya (Cedrus deodora) te observa, imponente y majestuoso desde el otro lado de una maravillosa verja de Torre Castanyer adornada con figuras de águilas, escudos y otras pequeñas estatuas cuyas alegorías o simbolismo aún desconoces....

Aún puedes disfrutar de verdaderas joyas de aquella arquitectura de relumbrón, de vistas al exterior, con ventanas puertas, dinteles, cenefas, adornados con miles de trozos de coloridas cerámicas, en una armonía que rememora el placer de sus autores y sus dueños al ejecutarlas.

Burguesías adineradas que, detrás del concepto de la ciudad-jardín del XIX, se mudaron a lo alto de las lomas de la ciudad como El Tibidabo o El Carmel o El Punxet, para dejarse mirar, destacarse, demostrar su dominio sobre el llano y a la par higienizarse y alejarse de la barriada industrial.

Aún quedan por estos altos, lugares semisalvajes, de vegetación mediterránea, entre pinedas, zarzas, brezos, laureles, zarzaparrillas, jaras, entre los cuales se mueven las tudós (Columba palumbus) esas voluminosas palomas del bosque, tan distintas a las domésticas.

Y, por encima de todo esto, cerniéndose sobre si mismo, un cernícalo centinela que escudriña su territorio teniendo como telón de fondo y escenario el amplio mundo urbano del llano, ese mundo que te ofrece toda una perspectiva de siglos de civilizaciones, desde la ibera a la romana y la actual, concentrada en un urbanismo compacto y extenso, donde aún el siglo XVIII se mantiene en muchas de sus esquinas.

Lo dicho. Barcelona guarda aún el misterio del bosque desconocido.

Transitar por ella cada día, cambiando el rumbo, dejándose llevar por los semáforos en verde es sinónimo de aventura.

Siempre tendrá algo que ofrecerte.

Más info:

Estructura verde de Barcelona

Barcelona, Ciudad Europea del Bosque 2022

domingo, 16 de agosto de 2020

198. Los árboles que no vemos.

 

La capacidad del planeamiento en Canarias para ocultar los árboles empieza a ser catastrófica en estos tiempos de cambio climático y transición ecológica. El ejemplo más reciente lo tenemos en la tala de una palmera histórica y centenaria incluida en el Catálogo de Árboles Monumentales del Cabildo de Tenerife (aprobado definitivamente en el año 2000) y ubicada en el corazón del casco histórico de La Orotava.

Ejemplar de palmera centenaria talada junto al ex-convento de Santo Domingo en el casco histórico de La Orotava .(Fuente : Google Earth)

Este ejemplar de 23 mts de altura cuya copa pugnaba con la cúpula de la torre del cercano ex-convento de Santo Domingo, se volvió peligrosa para la ciudadanía -a pesar de los cientos de años resistiendo temporales-, supuestamente, tan pronto pasó el solar en que crecía a propiedad de una constructora e inmobiliaria, miembro de un holding empresarial muy arraigado en el sur de Tenerife.

Un argumento de peso para su tala fue el riesgo de caida para la seguridad de las personas y viandantes del callejón de Santo Domingo o sobre el edificio histórico colindante, pero nos asiste la duda de que la otra razón de peso (especulativa y económica ésta) podría ser el estorbo que implicaba el situarse en un solar categorizado en el Plan Especial de Protección del Casco Histórico (PEPCH) de La Orotava (aprobado definitivamente en el año 2009) como "Espacio Libre de Santo Domingo" y destinado a convertirse en una plaza con aparcamiento subterráneo en dos plantas para 82 plazas de vehículos, dato este último que curiosamente no figura en el informe municipal que facilitaba su tala.


En todo el archipiélago, esta combinación de Espacio Libre más Aparcamientos ha significado el trasplante, cuando no la tala directa o su caída y muerte, de múltiples ejemplares arbóreos. Recuérdese el reciente caso de las cinco y últimas palmeras canarias de la Vega de San José en LPGC, o el caso de los Laureles de Indias y otros Ficus de la plaza de Tejeda o el lamentable caso del Pino de la Plaza de San Mateo. Eso entre los que ya sucedieron. Y entre las que aún caerán bajo esta combinación arborícida, un ejemplo es el previsto en el barrio histórico de San Roque en LPGC entre la calle Farnesio y Fama, por parte del PGO (art.4.1.1. pág.58). Allí perviven 2 eucaliptos y un laurel de Indias provenientes de la celebración de una Fiesta del Árbol en 1913 propiciada por la Sociedad Fraternidad y el ayuntamiento que presidia López Botas, empeñado en repoblar los Riscos de la ciudad.


Parcela en el barrio histórico de San Roque con tres grandes ejemplares arbóreos y donde el Ayto de Las Palmas prevé un aparcamiento.(Fuente: Idecanarias)

En todos estos casos, los planes de ordenación de estos municipios -ya sean planes generales o planes especiales- invisibilizan estos elementos patrimoniales (ni aparecen en los planos ni se recogen en los textos) dejando así ciegos para decidir a los distintos organismos técnicos y ciudadanía que informan y presentan alegaciones a estas dotaciones. En el caso de La Orotava, el PEPCH no incorporó tan siquiera los árboles del Catálogo Monumental, elaborado 9 años antes que éste -al menos cinco ejemplares entre dragos y palmeras centenarias- y que remitía las medidas de protección al ámbito municipal.

Palmera en el patio central de la Casa del Arcediano en Barcelona con riostras cableadas.

Si así hubiese sido, los riesgos para las personas por una posible caida podrían haberse evitado incorporando medidas como arcos metálicos de protección o riostras cableadas a puntos cercanos. Estas medidas preventivas permiten p. ej. visitar el patio de la Catedral de Barcelona o el de la Casa del Arcediano en el cercano carrer de Santa Lucia bajo palmeras centenarias que siempre podrán significar un peligro potencial para los visitantes. Allí predomina el valor de esta infraestructura natural como referente paisajistico del cielo de la ciudad, entre otros, uno de los objetivos de lo planes especiales de protección del patrimonio histórico de un casco urbano.


Para más abundancia, aunque en la anterior ley 4/1999 de Patrimonio Histórico no se recogía expresamente la necesidad de catalogar los elementos vegetales de los cascos históricos, la reciente ley 11/2019 de Patrimonio Cultural de Canarias lo incorpora expresamente en su art 38.2. y en sus disposición transitoria sexta obliga a todos los planes especiales aprobados con anterioridad a esta ley a adaptarse a la misma. Si el PEPCH de La Orotava se hubiese adaptado quizás no hubiese sido necesario talar un ejemplar tan señero del cielo de La Orotava, esa maravilla de paisaje híbrido entre lo natural y lo construido tan elogiado desde la época de Alejandro Humboldt.

Otro elemento de decisión discrecional de estos espacios libres vs aparcamientos es como puede calificarse en esta categoría un solar donde existen valores patrimoniales siendo conscientes del escollo que significaran para la ejecución de las obras previstas. En la sentencia del Tribunal Supremo 1022/2016 sobre espacios libres y aparcamientos se recuerda al planificador que éstos deberán estar exentos de valores patrimoniales al convertir su subsuelo en edificable impidiendo así el desarrollo vegetal.

En acertada frase de mi amigo escritor y poeta Juan Carlos de Sancho, “todo árbol es, ante todo, el impulso de la tierra por alcanzar el cielo “ y, en los casos de estos ejemplares centenarios, ¡¡vaya si lo han conseguido.¡¡ Es por eso que el planeamiento y sus redactores y ejecutores debieran dar una oportunidad a estos ejemplares de seguir perpetuándose.

En tiempos de Transición Ecológica y Cambio Climático tendríamos que dejarles seguir respirando.

Más info: Publicación artículo La Provincia:

jueves, 25 de junio de 2020

197. Los otros palmitos de Oramas



Más info:

 Fig. 1.- La palmita de Don Miguel , ubicada dentro de la residencia del mismo, al lado del actual cementerio de Tafira – cuya obra es posterior a la pintura, en el año 1939- aún sigue allí.


Fig. 2.- Las dos palmas de la Montañeta, en San Bartolomé de Tirajana, aún permanecen en el núcleo que las rodea siendo las últimas de su especie en el recinto urbano. Todo un símbolo de supervivencia.

Fig. 3.- Ubicado según el título del cuadro en Los Hoyos, ha sido un verdadero enigma localizarlo. A pesar de revisitar Los Hoyos desde todos sus puntos cardinales, al final fue necesario reexplorar todos los escenarios vitales de Oramas. Y la búsqueda nos llevó a La Vuelta del Pino, en Santa Brígida, frente a la Quinta de Reposo.


martes, 16 de julio de 2019

194. Palmeras centenarias. Trivializando el arboricidio

Vivimos la ciudad. Los que la estudiamos cada día y los que la recomponen destruyéndola. Los que la ignoran y los que la sufren en sus pasajes. Los que se aislan y se vanaglorian de no mirarla. Los extrovertidos y los que se expresan para si mismos.
La ciudad viene de lejos. Se clona a si misma como un híbrido mutante que pierde partes y regenera otras.

Exsuda y tose.
Carraspea y escarra desde la madrugada en sus esquinas.

Cabemos todos. Unos con el poder de cambiarla. Otros con tan solo el deseo. Múltiples voces que se ahogan entre ellas. Como facetas de un cristal que se deslumbran.
Noticias que se difunden y otras que resuenan en habitaciones cerradas.
Todos bajo el mismo palio. Los soberbios y los humildes. Los narcisistas y los olvidados de si mismos. Una historia que culebrea y asciende y desciende por el tobogán del tiempo. Ajena a todas las voluntades y a la vez múltiplo común divisor de todas ellas.
Se resquebrajan espacios y se reconstruyen otros. Caen palmeras centenarias y nacen bisoños laureles indianos entre los adoquines.

Todo bajo el mismo palio.
Todo moviéndose a la par.

lunes, 7 de agosto de 2017

185. ÁRBOLES EN LA CIUDAD SOÑADA

La ciudad de nuestros sueños ya ha existido. Como dijera Italo Calvino, fue una ciudad invisible para muchos, que la destruyeron sin saber ni reconocer lo que perdían y lo que perdimos todos.
La ciudad soñada fue un campo arbolado y agrícola donde se recrearon jardines y plantaron especies de otros mundos. Antes de Los Arenales de Santa Catalina, del Lomo Apolinario, las huertas de Tamaraceite y las vegas de Las Palmas engendraron hermosos árboles que hoy serían más que centenarios y harian de un barrio moderno un paisaje social con verdor clásico. Pero el urbanismo no supo integrar en el necesario crecimiento de los 70 y 80 aquellos paisajes agrarios de nuestra ciudad soñada.
Lo rural y lo urbano iban en ella de la mano. Crecieron nuestros barrios acogiendo a inmigrantes expulsados del interior de las islas por la escasez económica, las penurias climáticas y la exigencia de buscar nuevos servicios y equipamientos, allá donde habitaba una sociedad más culta y civilizada.
Por eso, los que afincaban en la ciudad soñada, desde La Isleta a Schamann, se miraban en aquel trozo de añoranza rural que eran las grandes fincas de plataneras, las huertas y valles palmenses, donde refulgian al cielo verdes palmeras, exóticos aguacateros y añejos laureles de indias y eucaliptos. Pero en aquella ciudad soñada ya no habitaba el ilustrado Mesa y López o el erudito Leopoldo Matos o el alegre Franito....
Confundió crecimiento con arrasamiento y no integró arbolado con urbanización. Honrosas son las excepciones, como estos cuatro laureles de Indias de la urbanización Miller Bajo, que provienen de la vieja plaza de una antígua casa agrícola, hoy en día rodeados por edificios singulares de más altura.
Hileras de palmas, paseos de sombra de las antiguas haciendas, desde Tamaraceite a El Zardo, desde la vega de Las Rehoyas a la de la Ballena, que hoy serían avenidas gloriosas de valor turístico añejo no tuvieron su misma suerte. Se fueron, sepultados por calles de asfalto y urbanismo díscolo, que no vieron la ciudad soñada que tenian delante.

El árbol de la ciudad soñada, aquel que ya desapareció, forma parte de ese Des-Catálogo gris de la ciudad actual donde, quizás, ya el mayor problema para la convivencia ciudadana no sea el vegetal. Será el bioindicador de una época perdida, de una arquitectura insensible, que dibujó el territorio con la rigidez del tiralineas, sin la imaginación poderosa de la curva y el borde sinuoso, de la fácil integración de la vida ya hecha.

Añoramos hoy aquellos árboles de la ciudad soñada... Y volvemos a despertar. Que los que hoy nos quedan no sean añoranza del mañana.

sábado, 20 de mayo de 2017

184. El Lasso, los jardines olvidados


Parece que estoy por debajo del paralelo 24 en un barrio caboverdiano de Sal o de Santhiago. Un Sahel grancanario se me ofrece a la vista. Arboledas esqueléticas, troncos resecos, bancos rotos y destartalados.. Unos cuantos geranios rojos iluminan este paisaje árido frente a un santuario con cruz y virgen de esperanza..

Dos vecinas nos cuentan la historia de esta plaza que un día fue verde y hoy espera un poco de atención. Ellas vienen con una garrafa de agua y riegan lo que pueden... Llevan aquí 42 años... Ya no recuerdan a los que plantaron las laderas..Todos ellos han muerto dicen...

La urbanización El Lasso se extiende a sus pies en pendiente. 30 bloques de 15 viviendas repartidas en tres torres de cinco cada una se asoman a un horizonte espectacular, grandioso, que va desde la Punta de Gando al Polígono de San José... un mar espléndido y a veces en el horizonte Fuerteventura y Lanzarote avisan de la lluvia...

Pero la belleza del paisaje se acompaña del castigo social de la ausencia de parques o el olvido de los que fueron, como esta pequeña plaza entre un bunker amurallado de AENA y el muro que resguarda a la Ciudad de San Juan de Dios, un castillo aislado en lo alto de la loma al que rodean vecinos paseando a su perro por una vía de aceras rotas....En las laderas, donde el Cabildo realizó desde los años 50 titánicos esfuerzos para reverdecer este triángulo de barrancos resecos del sur de la ciudad, quedan esparcidos estanques rotos, redes de riego por gravedad que esperan una segunda oportunidad...

Y entre las tabaibas de este piso basal, como un verde esperanzador, descubro unos cuantos ejemplares de Prosopis  florecidos, arraigados en este sustrato rocoso, conocido como el árbol de los pobres, utilizado por la ONU para revitalizar paisajes destruidos por las guerras y las hambrunas y sociedades necesitadas de recursos  en todo el mundo...

Todo un símbolo...


jueves, 22 de septiembre de 2016

182. Árboles y Jardines de Las Palmas de Gran Canaria

Adjunto en pdf 1 y pdf 2 el artículo publicado en La Provincia del domingo, 18 de septiembre de 2016. Añado aquí -fuera de programa que diría Les Luthiers - los pies de foto completos, reducidos en el texto publicado, y que ayudan a entender mejor algunas imágenes.


Pdt: Otra errata en el artículo se refiere a Hermman Wildprett que fue Bisabuelo - no abuelo- de Wolfredo Wildprett de La Torre.

Relación de pies de fotos y figuras
1.- Los jardines que Vegueta perdió entre las Huertas de Matagatos y la plaza de Santa Ana, siguen hoy desapareciendo bajo el cemento y la edificación.


2 .- Bello ejemplar de Cycas circinalis, uno de los mayores del archipiélago, en el patio del Hospital San Martín. Los patios interiores del mismo también acogen una variada muestra de flora exótica.

3. Aspecto general la Ceiba de Vegueta (Ceiba pentandra ), existente en el jardín particular de la antigua residencia del Obispo Verdugo.


4. Espectacular ejemplar de Araucaria de Cook (Araucaria columnaris) plantada en el jardín de Ponce de León, uno de los mas bellos y variados de los que existieron en Vegueta.


5. Otro de los árboles singulares del jardín de Ponce de león, Pachira cf. aquatica. Otros ejemplares de Pachira, (Pachira alba) citados por Juanito Ficus en los años 50, desaparecieron cuando se construyó el Pabellón de la Fundación Mapfre.


6. El mamoncillo ( Meliccosus bijugata) es un árbol sudaméricano que sobrevive en el márgen del Guiniguada. Este ejemplar es masculino faltando el congénere fémino que diese sus peculiares y sabrosos frutos.

7. El Claustro de la Catedral esconde tras de sí un espacio, el Jardín del Obispado, que debería recuperarse para uso público.


8. La Alameda, primero de Santa Clara y después de Colón, fue uno de los bulevares arbolados señoriales de esta ciudad. Su jardineria fue propiciada en su época por Domingo Déniz Grek y Hermann Wildprett. (Archivo fotográfico El Museo Canario)

9. El Jardin de Cayetano de Lugo, parte del cual sobrevivió hasta los años 60, fue visitado por Daniel Morris en 1895 y lo consideró como "una arboleda de plantas tropicales que uno podría encontrar en cualquier isla de las Indias Orientales."(Archivo fotográfico El Museo Canario)

10. La palmera que crece frente al pórtico de entrada del Hotel Reina Isabel es lo único que se salvó del antiguo Jardín de Villa Carmen, en el paseo de Las Canteras, visitado por David Fairchild en 1925.



domingo, 11 de septiembre de 2016

181. Réquiem por Los Dos Palmitos de Jorge Oramas.

Hecho polvo.
 Literalmente.
Han mordido el polvo los Dos Palmitos de Jorge Oramas.

Acabo de llevarme un mazazo visual.
Siempre destacaban allí cuando realizaba mi paseo por esta parte de la ciudad.
De pronto el paisaje está vacío.
Los dos hermanos palmitos, hermosos machos de su especie han caído juntos.
Como habían crecido...

Ayer se levantaban altivos contra el barrio de San Nicolás.
Hoy yacen partidos y destrozados en el suelo de un espacio libre abandonado.
¿Cuantas veces más habrá que hacer réquiem por los símbolos vegetales de esta ciudad?

Soy un ciudadano más de esta ciudad atlántica,  estudio y admiro la ciudad donde vivo.. descubro cada día historias nuevas sobre su pasado..sobre compatriotas que dejaron huella en sus esquinas..y mi mirada cambia con cada nuevo dato que descubro..me reencuentro con nuevas ciudades en mi vieja ciudad...











Esos dos palmitos que escaparon a la construcción de la Autovía en los 60 porque un joven pintor los había reflejado en un cuadro ya famoso esperaban algo más de sus conciudadanos..

Pero llegamos tarde..
Mientras con mucha pompa y circunstancia una llamada concejala de Parques y Jardines de Las Palmas de Gran Canaria mira para otro lado.

Con ella van los céspedes y los pinos marinos.....

sábado, 3 de septiembre de 2016

180. En defensa del arbolado urbano de LPGC


Cuelgo por aqui  el magnífico reportaje que publica hoy en La Provincia Amparo R Moreno sobre la eliminación del jardín de la antigua sede de Televisión Española en Canarias, uno de los más importantes de Ciudad Jardín. 

Debajo se publica íntegro el "Manifiesto en defensa del patrimonio natural de Las Palmas de Gran Canaria", que hemos echado a rodar algunos artistas, arquitectos, biólogos y periodistas. 

Por si alguno de ustedes que no lo haya firmado considera ahora que vale la pena hacerlo o incluso difundirlo por sus redes, vuelvo a pasar el enlace de change.org

https://www.change.org/p/ayuntamiento-de-las-palmas-de-gran-canaria-en-defensa-del-patrimonio-natural-de-las-palmas-de-gran-canaria

sábado, 6 de agosto de 2016

178. Árboles de Juncalillo: El Pino de Calandria.


                   
De una novela escrita en este pago juncalillense que recoge mucha sabiduría popular, topónimos, hierbas, paisajes, etnobotánica, costumbres campesinas, aflora un texto que hace referencia al origen de un pino.

Una preciosa leyenda hecha realidad dispara la imaginación y se transforma en este frondoso Pino de Calandria que preside el paisaje de este barrio de El Retamar y el valle de Madrelagua...

Del buche de una paloma abatida por un cazador surgen semillas y piñones que , plantados, dan lugar a dos hermosos ejemplares de pinos canarios, hechos de pura mística y poesia vegetal de esta tierra.

La duda sobre la verdad o leyenda de esta historia recogida por Pablo Artiles en 1966 en su "Las campanas son de bronce"  (ésta es su segunda edición) la despeja nada menos que el mismísimo Charles Darwin.

Su "Origen de las especies" recoge una parte de sus estudios sobre evolución donde experimenta con semillas transportadas por palomas en sus buches como uno de los modos de colonización vegetal de islas oceánicas.

¡¡Naturaleza¡¡

Su observación nos vincula a todos, agricultores y científicos, doctos y legos,... tan solo se requiere curiosidad innata y afán por experimentar...


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