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viernes, 9 de noviembre de 2012

164. Reflexiones sobre Rubió y Tudurí.


Su sombra está resultándome alargada y reconocible. A veces me surgen flashes de él en las obras de César Manrique, otras en los paisajes y edificios singulares vistos en territorios desérticos del África cercana. Ahora resulta que sus proyectos de bungalows de duna, circulares, diseñados para una temprana urbanización de Maspalomas, aparecen ejecutados en Famara.

 Sí, laurbanización Island Homes atribuida a Miguel Martin-Fernández de La Torre recoge estos singulares bungalows, cuya primera idea fue de él aunque no se llegaron a ejecutar en  aquella temprana tentativa paisajista que pensó para aquel paisaje nuestro.
Sus obras de miradores abiertos, con grandes ventanales me pasean por los diseños de César en los  Riscos de Famara o en El Hierro.
Un integrador de edificios en el paisaje. De lugares con mucha arboleda y espacios abiertos. Allí están sus viviendas cueva trogloditas en Artenara  -el ahora restaurante La Silla- su largo parador, con un enorme minarete a modo de mirador en su centro, rodeado de palmeras que lo cobijaban diseñado para Maspalomas  o su restaurante-mirador en El Lasso   ( ¡las cumbres de El Lasso les decía él en los años 60¡¡). Aún se les podía entonces llamar así.

domingo, 19 de septiembre de 2010

97. Cielos de septiembre.


Ya nos íbamos de la playa.
Éramos casi los últimos que la disfrutábamos aquel sábado.
Gloria, Carlos y Guille, ya salían hacia el coche después de haber pasado una tarde deliciosa en la mejor playa de Canarias.
Nubes de otoño dibujaban siluetas sobre las dunas y el mar...
Como siempre, había estado sacando fotos de mis hijos en el mar, cebando olas, en la orilla, con la tabla, con Gloria...
..Y me acordé de mí.
Cuando hago pases de diapos o enseño fotos, mis hijos siempre preguntan: Papi, y tú ¿dónde estás?.
Siempre soy el que menos salgo.
¡ Ni siquiera estoy en una de las fotos estrella de la 9ª Promoción de la Facultad de Biología de La Laguna cuando finalicé la carrera... porque yo era el fotógrafo!
Por eso, esta vez, busqué mi sombra, mi proyección sobre la arena de Maspalomas. ..
Y me gusto el encuadre.
¡¡Mi mar, mis dunas, mi cielo de septiembre... y yo. !!

domingo, 7 de febrero de 2010

45. PAISAJE FAMILIAR.


“Vivíamos de la magia de la arena; otros harán brotar en ella manantiales de petróleo y se enriquecerán vendiéndolo. Pero todos llegarán demasiado tarde. Los palmerales prohibidos y las arenas nunca antes pisadas ya nos han dado a nosotros lo mejor que tenían”.
(Antoine de Saint-Exupery. Terre des hommes, 1939)

Ha sido nuestro laboratorio particular.
Escogimos un trozo del paisaje insular y en él hemos ido experimentando durante este periodo de cría y evolución.
Las arenas de Maspalomas se volvieron de colores, brillantes, móviles, juguetonas durantes estos años.
El viento nos peinó a veces hacia el sur, otras hacia el norte, a veces suave y templado, otras veces fiero y abrasador.
Las dunas se nos metieron por los ojos, por las orejas, mientras hacíamos “croquetas” por sus vertientes o nos lanzábamos pelotas de arena a la orilla del mar.
El cielo, las nubes de invierno, de primavera, los soles pegajosos y los de sabor a terciopelo, los contraluces de la charca, a veces de color oro y otras de color salmón, inundaron nuestras retinas de una oleada de placeres únicos.
Después, siempre nos esperaba el mar, para jugar con las olas, para revolcarnos, para saborear su olor y su sabor a sal limpia y fuerte, para correr chapoteando por su orilla.
Eran días completos de experimentos. Recorríamos las dunas levantando piedras para conocer la vida que guardaban, huevos de lagarto, parejas de tijeretas, arañas diminutas, correquetecagas...
Escuchábamos tórtolas y mirlos, pollas de agua y cernícalos, chorlitejos y ranas...
Es nuestro paisaje familiar.
Por cada uno de nuestros poros se respira.
En cada una de nuestras neuronas se ha moldeado, ha tomado forma.
Es ya una parte indisoluble de nuestras vidas.

18. SUEÑOS DE CONSERVACIÓN.


10 años.
Desde la idea inicial al proyecto ejecutado.
Desde el propósito de corregir una situación ambiental desastrosa hasta la acción positiva y el cambio de actitud de nuestros paisanos.
Es el tiempo necesario para convertir en realidad un sueño de conservación.
En la foto superior, año 1992, mi primogénito acababa de nacer.
Ahora, ya iniciando su adolescencia, con 11 años, pasea por una imagen diferente de la Charca de Maspalomas.
Una imagen reconvertida para la conservación de una naturaleza agradecida al cambio y a la ayuda de los humanos.
Son pocos los pasos que hay que dar para regenerar un paisaje. Lo más difícil es cambiar una actitud, un hábito, modelar un criterio, orientar un destino.
Es como el tránsito de la niñez a la adolescencia, de la inconsciencia a la responsabilidad.
Nuestra responsabilidad ecológica para mantener viva la historia natural de nuestros más preciados paisajes.
Y también para reconocernos como socialmente adultos, con madurez cívica para gestionar con cariño nuestros recursos naturales.

17. UN PEINE DE VIENTOS.


Todas las dunas peinan hacia el norte como consecuencia de los vientos del suroeste.
A estas horas de la tarde, un ribete sombreado les da carácter convirtiendo al sistema de dunas en una cabellera hermosa.
La fuerza y la orientación de los distintos tipos de vientos van moldeando el ecosistema dunar a lo largo del año.
A veces, con la suavidad de una mano, mecen las arenas hacia el norte, otras, con la fuerza de un huracán, revuelcan los rizos dunares cambiándolos de lugar...
Es un juego entre la tierra y el cielo, donde un peine de vientos, modela un paisaje único, exclusivo y eternamente cambiante.

12. MASPALOMAS: LOS TRES SOLTEROS.



La siguiente parada fue donde Los Tres Solteros, palmeras canarias ellos, que crecen sobre una capa de materiales arenosos compactados, con una estructura muy porosa y particular.
Son las calcarenitas que Nacho trata de determinar. ¿Origen lacustre, aridificación?
Habrá que esperar a los análisis de Pepe para confirmarlo.
En este punto recogemos un ejemplar de Eilopus elongatus, escarabajo tenebriónido, de color negro, citado ya varias veces en Maspalomas.
La otra parada fue a la búsqueda de fósiles en la terraza compacta, carbonatada e impermeable que discurre desde el puesto de la Cruz Roja hacia el Hotel Riu Palace.
Aquí aparecen abundantes conchas y fósiles, algas calcáreas y posiblemente fragmentos de Strombus bubonius y de ostrones (Spondylus senegalensis). Muy cercano, crece el ejemplar de balancón más interior del sistema dunar de Maspalomas.

11. UN EXTRATERRESTRE EN LAS DUNAS.


Una extraña escultura me sorprendió uno de los días.
¿Ser deforme?
¿Extraterrestre?
Podría ser tema para un corto..
Si se hubiese movido, el infarto era seguro.
Pero no...
¡!Caprichos de las perspectivas!!
Las variadas morfologías de las raíces del tarajal tienen estos inverosímiles resultados.

10. SALUDANDO A PIMELIA.


Finaliza la primavera.
Las dunas peinan hacia el norte y todas ellas presentan un pequeño reboso a modo de filete.
La duna del tarajal ha suavizado las formas desbordadas por los temporales del invierno.
La Charca del Helioterápico desborda vida.
Prados de Ruppia, lamas de Cladophora cubren el fondo y la superficie respectivamente.
Croan ranas, hay pequeñas matas de juncos y carrizos. Libélulas ponen puestas en el agua de un color verde transparente.
En el antiguo territorio del Centro Helioterápico, merodean algunos ejemplares de Pimelia albohumeralis.
Guille y Cristina se presentan.
Después de los saludos de rigor, Pimelia vuelve a su huida rápida a través de los guijarros y las pequeñas matas de Ononis serrata.
Pequeñas dunas y vegetación rastrera cubren el lugar. Tabacos moros secos la adornan de perchas para los pájaros.
Donde antes estaba el Hotel Dunas, tribus de hormigas viven su vida.
Cristina y Guille siguen descubriendo lo diminuto alrededor de millones de granos de arena.

9. PASEANTES DE LAS DUNAS.


Invasores en las Dunas de Maspalomas
En esta hoyeta la vegetación esta esplendorosa.
La cercanía del acuífero mantiene verdes las aulagas, los balos y las palmeras.
En medio de las aulagas, pequeños grupos de juncos destacan.
Los tarajales están polvorientos y siempre mantienen ese mal aspecto.

8. LA CHARCA DE MASPALOMAS.


Cuando cae la tarde sobre Maspalomas, los tonos y colores del cielo y del mar se suavizan, el ritmo de la playa y el oleaje parecen relajarse para despedir el día...
Los chorlitejos y las garzas se recogen al interior del cañaveral y algún canto ornitológico, a veces desconocido y original, se eleva sobre el lejano ruido de los coches en la cercana autopista.
Hasta los últimos turistas y usuarios de la playa se percatan de la magia del momento y se mueven lentamente, al compás del ritmo del ocaso.
Como si volvieran a ser recuperados, los colores del cielo se reflejan en la Charca y se hacen reales de nuevo las palabras del ornitólogo inglés David Bannerman cuando describía otro momento similar en 1922:

Al caer la tarde, visto desde nuestro campamento, el Charco parecía como la tierra de las hadas, contribuyendo las palmeras en no poca medida a la belleza de la escena.
A medida que el sol se ponía detrás del pantano el cielo se volvía cubierto con hermosas sombras de color salmón rosado, contra el cual la desnuda silueta del Faro se destacaba en fuerte contraste...”

7. EL NIDO DE LA SEÑORA CHORLITEJO.



Con los vientos saharianos que han soplado durante este periodo, numerosas migratorias han pasado por aquí.
El lunes 13, mientras observaba los displays de los chorlitejos en la trasera de la Charca, pasaron por encima un grupo de aves grandes que emitían graznidos cortos. Un grupo de 9 martinetes (Nycticorax nycticorax) buscaba un lugar para descansar y no lo encontraban.
En la Charca el tractor estaba trabajando. Volaron hacia la zona del Parque Tony Gallardo intentado repostar entre la vegetación.
Cuando los seguí, salieron entre las palmeras un grupo de 4 garcetas (Egretta garzetta).
Lo más interesante del lunes 13 fue descubrir, con un poco de paciencia un nido de chorlitejos.
Estaba en la zona cercana a los tarajales. Los chorlitejos se movían inquietos con mi presencia. Pero pronto se dedicaban a sus peleas y escaramuzas.
Cuando bajé el miércoles, el tractor estaba trabajando en el borde del muro. Ya no estaban los chorlitejos. El nido no estaba ocupado.
La pica y el motor del tractor los habían ahuyentado. De todos modos pensé que volverían al lugar más tarde.
La sorpresa vino el viernes. El tractor estaba abriendo agujeros en la solera de hormigón. No había ningún chorlitejo. El nido estaba abandonado.
Denuncia al canto: cabreo sordo y focal.
¡Dios nos libre de los aficionados¡ cómo diría Manuel Díaz Cruz.
Abril para olvidar.
Al final las obras de restauración en la Charca fueron paralizadas. Costó el nido del chorlitejo chico. La revancha de alguno llevó la destrucción a los 4 huevos.
Recuerdo a Sventenius. Su filosofía era “mejor no informar, no divulgar los secretos que esconde nuestra naturaleza...”
Quizás es mejor aprender a disfrutar de nuestros recursos y esperar a tiempos de mayor sensibilidad ecológica.
No está en tus manos detener el ritmo de algunas cosas.
La señora Chorlitejo me seguirá visitando en mis sueños de conservación. Estará en mi hoja de “Debe” a la Naturaleza Insular.
Abril 2000 fue un mes para olvidar y...
para aprender también.

6. DUNAS DE MASPALOMAS: UNA DESPENSA DE ALCAUDÓN



Bajamos a las dunas, Luis Hernández y yo. Día ventoso y desapacible. El siroco está presente. En la orilla de la Charca contamos un grupo de más de 70 Calidris alba. Luis sacó fotos.
Después de contrastar ideas sobre el movimiento de la duna de la Charca y como registrarlo, nos acercamos hacia las dunas fijas en el interior.
Por el camino, vimos lagartos canariones comiendo flores de aulagas. Algunas de ellas parecían verdaderos restaurantes reptilianos, con varios lagartos zampándose flores a sus anchas.
Pasada la Hoyeta de Los Balos, volaron delante de nosotros una pareja de aves migrantes con pico fino, tonos marrones claros y una mancha blanca que destacaba sobre la cola cuando estaban en vuelo.
Me vino a la mente la imagen de alguna collalba, pero no podíamos confirmarlo.
Numerosas libélulas revoloteaban alrededor de las aulagas. Vimos al menos dos tipos, una grande con tonos azules y amarillos en el abdomen y ojos muy notorios y otra mas parecida a Crocothemis erytraea.
También volaron delante de nosotros algunos ejemplares de langostas. Las ciperáceas están espléndidas y recubren todo el tapiz de arenas fijas.
Cerca de la ruta de los camellos, pudimos observar varios ejemplares dispersos de una seta que yo observaba en las dunas por primera vez, entre Cyperus kallii y patas de camello.
Con un pie de mas de 5 cms, destacaba su sombrero con rebordes negros, revoluto y deshilachado. Al parecer se trata de Montagnea arenaria, hongo gasteromicete citado por primera vez en Maspalomas en el libro de Rubén Naranjo.
Pero sin lugar a dudas, nos faltaba aún el mejor de los descubrimientos del día.
Encontrar una despensa de alcaudón era una ilusión perseguida hacia años. Y ésta era preciosa.
Dos cabezas de lagarto, una de buen tamaño indicaban el comedero de uno de estos rapaces cazadores. La otra pequeña cabeza, de tonos grises era menos espectacular pero no menos bella.
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